Qué ver en St. Moritz: paseo por el lago, centro histórico y excursiones
Siempre habíamos relacionado St. Moritz con el lujo, hoteles carísimos y tiendas que no son para todos los bolsillos. Pero lo cierto es que, más allá de esa etiqueta, St. Moritz es una ciudad alpina con un lago precioso, calles con encanto y rincones históricos que merecen la pena.
Nosotros aprovechamos una escapada por el valle de Engadina para hacer una parada en St. Moritz, antes de seguir hacia Pontresina y el glaciar Morteratsch.
Aquí os contamos qué ver en St. Moritz si decidís pasar unas horas en la ciudad, y al final os dejamos algunas ideas de excursiones, por si queréis dedicarle más tiempo.
Lago de St. Moritz
El lago de St. Moritz tiene todo el encanto de una postal suiza. El camino que lo bordea es ancho y accesible, ideal para un paseo tranquilo con vistas al agua y las montañas. Si visitáis St. Moritz en invierno, el lago se congela, se llena de nieve y lo preparan con una máquina para que se pueda andar sobre él sin problemas. Es muy curioso ver a tanta gente andando por encima y ser consciente de que debajo de esa nieve y hielo está el Lago de St. Moritz.

Desde la orilla las vistas hacia lo alto del pueblo y las montañas de Engadina son muy fotogénicas. La combinación del agua, las casas con la típica arquitectura alpina, las montañas y la luz, sobre todo al atardecer, hace que sea una parada obligatoria.
Tiempo estimado: con 30–45 minutos podéis pasear parte del lago, hacer fotos y disfrutar del ambiente.
💡 Consejo: id con ropa abrigada si es invierno.
El centro histórico de St. Moritz
Desde el lago podéis caminar hasta el casco antiguo. Allí os encontraréis con calles estrechas, empedradas, con ese toque suizo tradicional mezclado con detalles modernos.

Estad atentos a las pequeñas iglesias, fachadas de casas antiguas, balcones, puertas de madera, callejuelas y rincones que merece la pena observar y fotografiar. Tiene un ambiente muy típico de pueblo de montaña.
Uno de los monumentos famosos que ver en St. Moritz es la Torre Inclinada. Es una reliquia medieval que tiene más de 6 siglos de historia. Se construyó como parte de la antigua iglesia de St. Mauritius Church en el siglo XII. La Iglesia fue demolida, pero la torre sigue en pie, en medio del centro antiguo. Es popular por la inclinación que presenta, de 5.5 grados respecto al eje vertical.

En la actualidad también hay una iglesia dedicada a San Mauricio, actual iglesia de St. Mauritius. Si estáis paseando por el pueblo, vale la pena observarla, su estilo es completamente diferente.


Desde algunas calles se pueden ver las montañas y, si miráis hacia abajo, el lago, lo que hace una mezcla visual espectacular.


El St. Moritz de lujo
Sí, St. Moritz también tiene su cara de elegancia y glamour, parte de su encanto pasa por su pasado aristocrático y su oferta de lujo. Un buen ejemplo de ello es el Badrutt’s Palace Hotel, el hotel que muchos describen como un “castillo alpino”. Como curiosidad, os cuento que abrió en 1896, tiene más de 150 habitaciones y suites, con vistas al lago o a los Alpes. Y además de alojamientos, cuenta con restaurantes de alto nivel, spa, salones elegantes… un icono de St. Moritz que aún conserva su aire señorial. Aunque no planeéis alojaros allí, merece la pena pasear por sus alrededores, admirar su fachada, y ver ese contraste tan característico entre lo alpino y lo exclusivo que tiene St. Moritz.

El otro ejemplo de lujo es la calle principal de tiendas de diseño y boutiques. Pasear por ahí puede ser curioso, aunque solo sea para observar escaparates y ver cómo conviven mundos tan diferentes en un mismo lugar. En cualquier guía de qué ver en St. Moritz no puede faltar esta calle.
💡 Consejo: Si os gusta el chocolate, entrad en la tienda Läderach. Normalmente, tienen diferentes productos para probar totalmente gratuitos 😉.
¿Qué ver en St. Moritz si tenéis más tiempo?
Si podéis dedicar más de unas horas, St. Moritz y alrededores ofrecen opciones geniales de montaña, naturaleza y rincones menos turísticos. Aquí algunas de las que recomendamos:
Muottas Muragl: uno de los mejores miradores del valle
Un funicular os lleva a este mirador a 2.454 m de altitud, desde donde se obtienen unas vistas panorámicas del valle de Engadina, que es, en nuestra opinión, uno de los valles más bonitos de Suiza.
Desde arriba podéis hacer una caminata con vistas impresionantes a lagos y montañas.
Corvigilia y Piz Nair
Si queréis subir directamente a la montaña, estos puntos son perfectos: desde Corviglia se puede acceder a rutas de senderismo en verano y a pistas de esquí en invierno. Las vistas de St. Moritz, del valle y de los picos alpinos son increíbles.

Lago Staz
Un lago más pequeño y tranquilo, rodeado de bosque, ideal para quienes buscan naturaleza, tranquilidad y rincones fotográficos lejos del bullicio. Perfecto si tenéis una tarde libre.
Lago Silvaplana y Sils
Son menos conocidos, pero para muchos son incluso más bonitos que St. Moritz. El paisaje es más salvaje.

Tren Bernina express
Aunque no tengáis pensado hacer todo el recorrido panorámico, el tramo que conecta St. Moritz con Pontresina o Morteratsch es precioso.

Consejos prácticos para visitar St. Moritz
- Tiempo recomendado: Si solo vais a visitar el pueblo y el lago con 2 o 3 horas tenéis suficiente para dar un paseo. Recomendamos dedicarle mínimo un día entero si además queréis subir a los miradores, o visitar los lagos extra. Si además, queréis hacer alguna de las excursiones, es mejor dedicarle entre dos y tres días.
- Dónde aparcar en St. Moritz: Suele haber aparcamientos amplios cerca del lago, pero os recomendamos ir pronto. Nosotros aparcamos aquí.
- Cuándo visitar St. Moritz: Verano es ideal para hacer rutas de senderismo, disfrutar del lago y tener más horas de luz. Invierno es muy buena opción si os apetece un destino de nieve, tanto para practicar deportes de invierno como vivir un paisaje alpino auténtico y un ambiente muy de montaña. Si ya podéis ir en Navidades os va a encantar. Suiza siempre se decora muchísimo para estas fiestas y St. Moritz no es una excepción: la nieve, las luces y el ambiente alpino crean un escenario de Navidades de cuento.
- Ropa: en invierno, esta zona es muy fría, por lo que es importante llevar un buen abrigo. También se debe prestar atención al calzado, cómodo y que enganche bien la suela porque el suelo, tanto de la zona del lago, como de las calles del centro, si hace mucho frío se hiela. Como recomendaciones os decimos las botas que usamos nosotros: Botas Mammut Nova IV Mid GTX, son las que uso yo, que también las tenéis en versión de hombre. O las de Rubén, que son las Botas Lowa Renegade GTX Mid, que también tiene versión de mujer. En verano igualmente os recomendamos llevar algo de abrigo porque por la altitud puede refrescar.
Curiosidad de St. Moritz
En esta zona se habla Romanche, el cuarto idioma oficial de Suiza, además del alemán, italiano y francés. A nosotros nos pasó algo muy curioso: estábamos en una tienda y, aunque sentíamos que entendíamos a los trabajadores, no era ningún idioma que reconociéramos como tal. Ya caímos en que debía ser esta lengua de la que nos habían hablado, con raíces latinas y de influencias retrorromanas, que tiene un sonido sorprendentemente familiar para quienes hablamos un idioma latino, como el español. Cuando preguntamos, el señor de la tienda nos confirmó esto y nos contó algunas anécdotas sobre los diferentes idiomas y dialectos de Suiza, que a veces cambian tanto entre cantones, que te recuerda lo diverso que es el país. Este idioma se habla actualmente en el Cantón de los Grisones, especialmente en el valle de la Engadina. Aunque hoy lo habla menos del 0,5 % de la población suiza, sigue siendo un legado cultural muy importante. Es bastante habitual escucharlo en pequeños pueblos o verlo en señales bilingües.
Excursiones desde St. Moritz
Si estáis visitando St. Moritz, hay dos lugares cercanos que, en nuestra opinión, no deberías perderos: Pontresina y el Glaciar Morteratsch. Ambas son muy accesibles y son perfectas si queréis completar la ruta por el valle de Engadina.
Pontresina
Pontresina es uno de los pueblos alpinos más bonitos del valle, es muy tranquilo y tiene una oferta muy amplia de deportes de montaña. En invierno, una de las experiencias más populares es la escalada sobre hielo en una zona de cascadas heladas. Nosotros lo hicimos y fue una experiencia genial, muy original, divertida, totalmente segura y guiada, algo para recordar, sin duda.


Glaciar Morteratsch
A tan solo unos minutos se encuentra el Glaciar Morteratsch, uno de los más impresionantes y fáciles de visitar de Suiza. El sendero hasta el frente del glaciar es apto para prácticamente todos los viajeros. Cuenta con diferentes paneles y marcas informativas donde te explican hasta donde llegaba la lengua del glaciar y cómo esta ha ido retrocediendo a lo largo de los años. De hecho, nos comentaban que tal y como nosotros vimos el glaciar, ya no se iba a poder ver porque cambia drásticamente de un año para otro.


Celerina
Muy cerca de St. Moritz se encuentra Celerina, un pueblo menos conocido pero muy bonito. Es perfecto para dar un paseo tranquilo entre las casitas y visitar su pequeña iglesia románica de San Gian, que está situada en una colina rodeada de prados, es uno de los iconos del valle y un lugar ideal para hacer fotos.


Estos lugares son excursiones ideales para quienes quieren complementar su visita a St. Moritz con naturaleza, montaña y algo de aventura.
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Hasta aquí nuestra entrada de qué ver en St. Moritz. Recuerda que tenemos muchas más guías para visitar Suiza, así como otros destinos. Actualmente, además, hemos empezado el apartado de nuestra vida en California, donde os contamos nuestras aventuras por este lado del charco.
¡Nos vemos viajando!


